Rodríguez Larreta contrató una app que determina las licencias por enfermedad de docentes, personal de salud y estatales porteños sin que los revise un médico

Por Demián Verduga. Redacción Z

Los trabajadores que dependen del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires -de la salud, docentes, estatales- ya no son revisados por un médico para que les aprueben las licencias cuando se sienten enfermos y no pueden ir a trabajar. Los certificados de licencia firmados por un profesional de la Medicina pueden ser reducidos o revocados según la evaluación automática de una aplicación que gestiona una empresa privada.

Esta decisión unilateral del Gobierno de la Ciudad barrió con un principio básico: la evaluación médica. Hasta entonces, los trabajadores que se sentían enfermos podían atenderse con un médico de la obra social, prepaga o de un hospital público, y luego presentar el certificado, que era evaluado por otro médico de la Dirección General Administración Medicina del Trabajo.

En noviembre de 2020, plena pandemia, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta introdujo un drástico cambio en el sistema de licencias laborales por razones de salud para sus trabajadores. Esto incluye a todos: docentes y personal de la salud del sistema público y los “estatales” que trabajan en el amplio universo de la gestión del Estado.

La modificación se hizo a través de la Resolución Conjunta 1116/MHFGC/20, firmada por los ministros Soledad Acuña, Martín Mura y Fernán Quirós, y el exvicejefe y flamante diputado nacional Diego Santilli. “Implementase la utilización de la aplicación denominada Mi Autogestión (MIA) para la solicitud, tramitación y otorgamiento de licencias”, señala el artículo primero de resolución.

“El médico tratante indica una licencia y muchas veces la app la rechaza o la recorta automáticamente, sin que ningún otro médico revise al trabajador.”

Agustina Pannisa, ATE Capital.

“Antes íbamos al ex Hospital Rawson, donde funcionaba la oficina de medicina laboral. Llevábamos los certificados, por temas menores o tratamientos largos. Esto cambió a fines del año pasado y ahora cargamos de manera online los certificados. La página se traba. Muchas licencias se terminan rechazando. A mí me rebotaron una por sospecha de Covid. La aplicación funciona muy mal. Parece pensada para que nadie pueda pedirse días. Es una gran estafa”, le explica a Diario Z un docente porteño que pidió reserva de su nombre.   

La app MIA, que acepta, rechaza o reduce los permisos médicos de los trabajadores del Estado porteño, está controlada por la empresa International Health Services Argentina Sociedad Anónima  (IHSA). El grupo, entre otras compañías, es dueño de Emergencias S.A   

En la página web de la empresa se encuentra un interesante balance de su desempeño en la provincia de Buenos Aires bajo la gestión de María Eugenia Vidal: “Gracias a nuestro trabajo, cientos de escuelas, decenas de miles de alumnos tuvieron más días de clases y se verificó una disminución considerable en las licencias de los maestros”.

El Ejecutivo porteño publicó en internet un instructivo para enseñar a usar el sistema. Se puede acceder “desde el celular o Tablet mediante la descarga de MIA”.

Imagen de ingreso a la app MIA, que decide sobre las licencias de salud de los trabajadores del Estado porteño.

En el punto 4 explica cómo pedir licencias por razones de salud y señala qué tipo de licencia se pueden solicitar con el certificado de un profesional: “médica, médica familiar, médica por hospitalización, embarazo, alumbramiento”.

Según la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), en los últimos meses los reclamos por licencias rechazadas por la aplicación se dispararon. Y suele ocurrir que, en esos casos, muchos trabajadores desoyen las indicaciones del médico y regresan al trabajo por temor a ser sancionados.

El sindicato le pidió al Gobierno de la Ciudad un informe del funcionamiento de la app. La respuesta del Ejecutivo fue que, hasta junio de 2021, MIA había tramitado 77.784 pedidos -la mayoría por razones de salud, ya que en la app también se solicitan los días por estudio, por familiar enfermo o por razones administrativas- y había rechazado 12.300. Es decir que fueron rechazadas más del 15 por ciento de las solicitudes sin que interviniera en la decisión otro profesional de la salud. Lo resolvió de modo directo la aplicación.

Rechazos arbitrarios sin instancias de apelación

Agustina Pannisa es secretaria general adjunta de ATE y hace meses que está siguiendo el funcionamiento de MIA. “En plena pandemia privatizaron la gestión de licencias, cambiaron la forma de certificarlas”, le dice a Diario Z.

“Quizá si la licencia es pedida por un día de examen no es tan grave. Pero en los casos de solicitudes por enfermedad, por accidentes de trabajo, maternidad, estamos teniendo muchos problemas”, explica Panissa.

Un ejemplo: “El médico tratante le prescribe a un trabajador una licencia por cierto tiempo. Pero muchas veces la aplicación la rechaza o la reduce. Esto sucede sin ninguna evaluación personal. No hay un médico que observe al paciente. En muchos casos se deniega por cuestiones formales: que no se entiende bien el certificado, que está mal escrito el número de afiliado. En otras ocasiones el problema es que hay que subir el certificado como PDF y no como foto”.

“Cuando se produce el rechazo no hay dónde acudir para apelarlo -destaca la gremialista y apunta otro obstáculo-: Entre los muchos problemas que detectamos está la brecha digital. En los hospitales y en varias áreas trabajan personas mayores de 60 años que muchas veces no se manejan de un modo tan ágil con el mundo digital.”

Pannisa dice que en su respuesta el Ejecutivo porteño afirmó que detrás de la aplicación “hay auditores de la medicina del trabajo. Lo que nunca responden es por qué sin revisar a una persona la aplicación va en contra de lo que dice el médico”.

Una app que viola los convenios laborales

Una vez que la app rechaza de manera virtual la licencia otorgada por el médico tratante, el trabajador tiene dos caminos. Uno: si la denegación es por motivos formales, volver al médico que ordenó la licencia para que rehaga el certificado y el pueda cargarlo nuevamente en la app. Dos: en caso de que el rechazo no se base en un error formal, debe presentar el reclamo en la Subsecretaría de Gestión de Recursos Humanos, que depende del Ministerio de Hacienda y tiene a cargo la gestión de la app.  

“En ese caso tampoco hay una evaluación médica. Simplemente la respuesta, administrativa, es si se mantiene o no la denegación. No hay un criterio científico”, subraya a Diario Z la abogada Eliana Bagnera, de la asesoría jurídica de ATE Capital.

Bagnera sostiene que la nueva modalidad en el otorgamiento de licencias  “viola varios derechos”. “Atenta contra principios laborales de igualdad y equidad consagrados en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Establece una plataforma que profundiza la brecha digital existente en la población, sin contemplar desigualdades en los recursos de conectividad y de conocimiento, ni errores por causas no imputables al trabajador”.

“Este sistema pone en riesgo la estabilidad laboral porque el trabajador acumula faltas injustificadas. Además, establece plazos que las normativas no tienen.”

Eliana Bagnera, abogada ATE Capital.

La abogada destacó que “hay vulneraciones en lo que respecta el derecho a la salud de los trabajadores y también atenta con la estabilidad del  empleo público consagrada en el artículo 43 de la Constitución porteña.  Porque determinada cantidad de ausencias sin justificar conllevan a la cesantía de los trabajadores. Y si las licencias por enfermedad se rechazan y el trabajador no puede asistir a sus tareas por un tema de salud comienzan a correr las faltas injustificadas”.

La resolución, afirma Bagnera, “va en contra de las leyes de empleo público, la 471 de CABA, el Estatuto Docente, la Ley 6035 de profesionales de la Salud. Todas reconocen el derecho a las licencias por enfermedad y son más protectorias que la aplicación que se ha implementado. La nueva app establece por su cuenta plazos que las normativas no tienen”.

Por todo esto, Bagnera considera que “existe el riesgo de que en los próximos meses comience a haber cesantías. Van a empezar a echar gente por ausencia no justificada.”

El sindicato todavía no apeló a la Justicia para que se descarte la automatización de las licencias porque, dice Bagnera, “el problema se hizo más visible” después de mitad de este año. Antes se pedían menos licencias porque había muchos empleados dispensados y otros trabajando en la virtualidad. “Pero en este momento -agregó-, la mitad de las consultas legales que recibimos en el gremio son por problemas con la plataforma”.