Robos en las escuelas: aunque los edificios son enormes decidieron no reemplazar a los caseros que se jubilan

Por Demián Verduga. Diario Z

Hasta ahora fueron 12 las escuelas públicas porteñas asaltadas, de las cuales cinco sufrieron el atraco las últimas semanas. La víctima más reciente fue el Normal 2 Mariano Acosta, que ocupa media manzana entre las calles Urquiza y Moreno.

Este miércoles 17 de noviembre hubo un abrazo a la institución del que participaron autoridades del Acosta y de otros normales, docentes, auxiliares, centros de estudiantes, la Cooperadora, sindicatos y legisladores porteños. Allí se exigió que el Gobierno de la Ciudad sume auxiliares y caseros para controlar un edificio enorme, con cuatro entradas y por donde circulan miles de alumnos cada día. Todos los oradores coincidieron en reclamar ese tipo de seguridad y en el rechazo a incluir personal armado en la escuela o cámaras internas que atenten contra la intimidad de los alumnos.

El robo al Acosta repitió el modus operandi que tuvieron los otros: los ladrones fueron directo a buscar las computadoras del Plan Sarmiento y algunas CPU en las oficinas administrativas. En este caso se llevaron en total 44 máquinas. El acumulado en todas las escuelas supera las 250.

La mayoría de las instituciones robadas fueron escuelas normales a donde acuden miles de alumnos y funcionan todos los niveles: desde el inicial hasta los profesorados. En la lista, además del Acosta, están: Escuela Normal 1 Roque Sáenz Peña, Normal 3 Bernardino Rivadavia, Normal 4 Estanislao Zeballos, Normal 6 Vicente López y Planes, Normal 7 José María Torres, Normal 10 Juan Bautista Alberdi, Normal 5 Martín Miguel de Güemes, Normal 9 Domingo Faustino Sarmiento, Escuela Normal Superior Sofía Sapenberg (Lengüitas) y el Instituto Superior de Educación Física Nº 1 Enrique Romero Brest.

Aunque algunos sospechan de una suerte de ensañamiento con este tipo de institución, quienes están más cerca de la problemática sostienen que la vulnerabilidad de los normales tienen que ver con sus características edilicias y de la falta de personal de seguridad.  

El Normal 4 Estanislao Zeballos, en Rivadavia al 4900, también fue asaltado.

“Los mayoría de los normales tenemos estructuras de edificios muy antiguos, muy grandes, con fallas de seguridad muy importantes”, le dijo a Diario Z Andrea Berman, rectora del Acosta.

“El Normal 2 (Acosta) tiene cuatro entradas. Se puede ingresar por tres calles diferentes (Alsina, Moreno y Urquiza). Son lugares de fácil acceso, poca protección y no hay sistema de seguridad en ningún lado”, remarcó Berman.

Al ser consultada sobre las medidas de seguridad, la rectora sostuvo que “hay edificios que tienen casero y otros que no. El gobierno porteño asumió como política que una vez que el casero se jubila no se contrata un reemplazo. A nosotros nos pasó  eso. Teníamos dos y ahora hay uno solo”.

“De todos modos-agregó-, en una escuela de ese tamaño, sin alarmas, incluso con casero es muy difícil controlar todo el edificio.”

El robo en el Acosta, al igual que los otros, tuvo un estilo quirúrgico. “Se llevaron 32 netbooks del Plan Sarmiento y todas las CPU nuevas. Dejaron los monitores. Es claro que tenían un conocimiento de lo que iban a buscar. Están a la búsqueda de las computadoras”.

“El gobierno porteño adoptó la política de no contratar un nuevo casero cuando se jubilan los que vienen de hace años.”

Andrea Berman, rectora del Mariano Acosta.

Respecto de los reclamos al Gobierno de la Ciudad, Berman sostuvo que “hay que mejorar la seguridad. Un sistema de alarmas sería necesario. Algunos rectores están planteando poner cámaras que miren a la calle, por supuesto que no hacia dentro de la escuela”.

“Todo lo que sea mantenimiento es importante -agregó la rectora-. Necesitamos que se mejoren las puertas. Son escuelas antiguas con poco mantenimiento, las cerraduras, las puertas necesitan trabajo”, explicó.

¿Una misma banda?

La diputada porteña por el Frente de Todos Claudia Neira, que integra la Comisión de Seguridad de la Legislatura, coincidió con Berman en que el rasgo común de la mayoría de las escuelas asaltadas es el tamaño del edificio y su antigüedad. “Eso es lo que tienen en común”, le dijo Neira a Diario Z. “El tamaño de los edificios y la poca seguridad. Y que tienen solo un casero o quizás ninguno.”

“Las escuelas más nuevas, para empezar, son más chicas -dijo Neira-. Hay menos jardines grandes y no hay cuatro entradas como en estos edificios más antiguos.”

La legisladora arriesgó la hipótesis de que los delitos están siendo pertrechados por la misma banda. “Siempre buscan lo mismo. Y puede ser que cuenten con alguien que conozca las dinámicas y los espacios de guardado de los colegios. Van derecho a las notebooks del Plan Sarmiento y pareciera que saben dónde están”. “Por eso -agregó Neira- le pedimos al área de Seguridad de la Ciudad que trate de unificar las investigaciones. Parece que todo tiene que ver”.

Las rectoras y rectores de los Institutos de Formación Docente nucleados en el Consejo de Educación Superior de Gestión Estatal difundieron un comunicado conjunto sobre la ola de asaltos. Luego de solidarizarse con el Acosta y remarcar el repudio y preocupación por los delitos señalaron: “Es esperable que el Ministerio de Educación (porteño) no se muestre indiferente ante los ataques que hasta el día de hoy sufrieron estas instituciones”.