Falleció Lucas González, el adolescente de 17 años baleado por la policía porteña en Barracas

A las 17:45 de este jueves 18 de noviembre se confirmó la muerte de Lucas González, el adolescente de 17 años que había sido baleado por la Policía de la Ciudad el miércoles por la mañana. En el momento en que transcendió la noticia del fallecimiento de Lucas, que estaba internado en el Hospital Penna, se realizaba una marcha de familiares y amigos que reclamaban justicia por lo ocurrido.   

“Personal de la Policía de la Ciudad culpables”, “Justicia por los pibes”, “Que paguen los culpables, tenía toda una vida por delante, justicia por Lucas González” y “Basta de gatillo fácil” eran algunos de los carteles. La concentración se realizaba esta tarde en la esquina de avenida Vélez Sarfield e Iriarite, en el barrio de Barracas.

Todo empezó a las 9.30 de la mañana del miércoles. Un grupo de adolescentes-entre ellos Lucas-se movilizaban en un Volkswagen Suran. Acababan de salir de un entrenamiento en el club Barracas Central, donde Lucas juagaba en la sexta división. Los acontecimientos se desataron cuando los adolescentes se detuvieron en un kiosco, en la calle Luzuriaga, en Barracas.

La versión de la policía fue que los jóvenes se negaron a ser identificados y que embistieron con su vehículo a dos efectivos. Entonces empezó una persecución a los tiros que se extendió hasta el cruce de Alvarado y Perdriel. Los agentes iban vestidos de civil y en un auto también encubierto. Lucas fue herido de dos balazos en la cabeza. Lo internaron en la madrugada del jueves y falleció esta tarde.  

“Por lo que sabemos los paró un auto con cuatro policías de civil. Uno de los padres de los chicos nos contó que ellos pensaron que los iban a asaltar, aceleraron, y en ese trayecto le dispararon a mi hijo”.

Cintia, madre de Lucas.

La versión de los familiares de los otros adolescentes que iban en el auto y de la propia madre de Lucas es muy distinta a la policial. “Salió de entrenar del club con cuatro compañeros-dijo Cintia, madre de Lucas, en una entrevista radial-. Ellos iban a probarse porque en el club estaban buscando chicos. Había prueba de su categoría. Si bien él estaba en el club hace algunos años, acompañó a sus amigos que son de Florencio Varela. Cuando salieron de entrenar pararon a comprar, porque hasta la señora del kiosco nos dijo que pararon, que se los veía bien, contentos, que venían escuchando música”.

“Por lo que sabemos, los paró un auto con cuatro policías –agregó la madre-. Uno de los padres de los chicos nos contó que ellos pensaron que los iban a asaltar, aceleraron, y en ese trayecto le dispararon a mi hijo.” “Quiero que esto no quede en la nada y que los que hicieron la paguen”, pidió la madre del adolescente.

Frente a las versiones de los familiares sobre lo ocurrido, el Juzgado de Menores 4, a cargo del juez Alejandro Cilleruelo, separó a la Policía de la Ciudad de los peritajes. Ordenó que todos los trabajos forenses fueran realizados por la Policía Federal. El magistrado determinó además el secuestro de las armas reglamentarias de los policías que participaron en el hecho y que se les practiquen estudios de dermotest, para determinar cuál de ellos efectuó disparos.

Desde la Coordinadora contra la Represión Policial Institucional (Correpi) denunciaron que se trata de un nuevo caso de “gatillo fácil”. “Otra vez la misma historia. La policía de la Ciudad disparó contra unos chicos que volvían de jugar al fútbol en Barracas. No es un confuso episodio, es gatillo fácil”, publicó el organismo en sus redes sociales.