Plazas pobres, plazas ricas: el mantenimiento refleja los contrastes entre el Norte y el Sur porteño

Por Demián Verduga. Diario Z

La frontera que separa el Norte del Sur de la Ciudad es una línea divisoria de calidad de vida. Lo que ocurre con casi todos los servicios se replica en las plazas, patios de juegos y parques. No es un tema de cantidad. De hecho, si se mira el mapa de los espacios verdes, la Comuna 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo, Villa Lugano) es una de las que más espacio verde tiene por habitante. Está en los mismos niveles de Palermo, de 6 a 18 m2 por habitante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda entre 10 y 15, así que ambas zonas estarían dentro del promedio.

Sin embargo, alcanza con mirar las condiciones del Parque Indoamericano, a pesar de las arreglos que se han hecho en los últimos años, y compararlo con el Rosedal para que la diferencia de cuidado salte a la vista. El contraste se verifica en la mayoría de los espacios verdes públicos del Sur y del Norte. En el caso del Oeste, el problema es directamente la carencia de espacios verdes.   

Una mirada de cerca

“El corredor norte es un espacio que utiliza toda la Ciudad los fines de semana y no solo la gente del barrio”, dice el arquitecto Max Zolkwer a Diario Z. “Desde el Parque de los Niños, en Vicente López, hasta el Micaela Bastidas, en Puerto Madero, hay una línea de parques que están cerca del río, aunque el agua no esté incorporada al paisaje. Tienen otro clima, lejos de la isla de calor de la Ciudad. En promedio pueden llegar a hacer 2 grados menos de sensación térmica”.

Zolkwer es miembro del grupo urbanístico Supersudaca y conoce el tema bien de cerca. Trabajó en un proyecto para plazas en la zona Sur. “Cuando hicimos el diseño para las plazas Magaldi y Unamuno (en Barracas) ganamos el concurso para hacer el proyecto. Después, la ejecución de la obra, que no la hicimos nosotros, demoró más de cinco años. Y finalmente cuando se realizó se buscó el presupuesto más barato. Quedó por debajo de los siete millones de pesos que el gobierno porteño había puesto como valor promedio. Al poco tiempo de finalizada la obra, ya estaba roto el mobiliario. No digo que no haya habido vandalismo, pero también descuido”, lamenta.

Para el arquitecto, los espacios verdes en el Sur están en línea con el resto de la postergación. “Hay espacios muy importantes. El Parque Roca, el Indoamericano, el Autódromo. Así como Palermo es un espacio que utilizan vecinos de todos los barrios, lo mismo podría pasar con estos espacios del Sur si se hiciera la inversión necesaria”.  

El urbanista Andrés Borthagaray comparte la opinión de su colega sobre la postergación del Sur, en la que los espacios verdes no son una excepción. “También funciona peor la recolección de residuos”, destacó. Sin embargo, hubo momentos en las cuales esa tendencia se torció al menos por un tiempo.        

“En el Sur hay espacios verdes muy importantes: el Parque Roca, el Indoamericano, el Autódromo. Así como Palermo es utilizado por vecinos de todos los barrios, lo mismo podría pasar con estos espacios si se los pusiera en mejores condiciones y se los cuidara.”

Max Zolkwer, arquitecto.

“Parque Patricios fue un proyecto muy ambicioso. Ahí había un matadero. Sigue siendo un parque de mucha calidad y muestra lo que se puede lograr cuando hay compromiso público”, dice Bortagaray. “Hay otra serie de parques en el Sur, que vienen de la década de 1950 y principios de 1960, con tratamiento hídrico de tierras inundables”.

El urbanista destacó la gestión del intendente Francisco Rabanal, intendente durante el gobierno del radical Arturo Illia (1963-1966).  “Rabanal venía de esos barrios y le dio un impulso muy importante a la generación de espacios verdes”.

“Parque Patricios fue un proyecto muy ambicioso. Ahí había un matadero. Sigue siendo un parque de mucha calidad y muestra lo que se puede lograr cuando hay compromiso público.”

Andrés Borthagaray, urbanista.

“La zona Sur tiene sectores más industriales, depósitos, camiones, viviendas con situaciones muy distintas. Ha habido un intento de distintas generaciones por mejorar. Lo que falta es mejorar los barrios en su conjunto”, explica Borthagaray.

“El tratamiento de todo el entorno urbano tiene mucho que ver con lo que ocurre con los espacios verdes. Las inversiones públicas en general son mayores en el Norte que en el Sur, en todos los aspectos. Hay además  muchas superficies grandes que necesitan un esfuerzo de mantenimiento mayor, es decir, más inversión. Además de que hay espacios que se debería trabajar para que sean de un acceso más fácil para todos, como el Autódromo”, agrega.

La pelea por la tierra

Zolkwer opina que hay tensión entre el gobierno porteño y los vecinos respecto de los espacios verdes públicos por la gran cantidad de tierras privatizadas. Distintas ong coinciden en que durante las gestiones del PRO se privatizaron 473 hectáreas de tierra pública. Esto equivale a 236 Plaza de Mayo.

“El gobierno porteño apunta a un esquema mixto. Una parte de las tierras públicas quiere destinarlas a emprendimientos inmobiliarios y muy cerca hacer una plaza. Lo cierto es que la mayoría de la población pide más parques, más espacios verdes. Por ejemplo, el Parque de la Estación, en los límites entre Almagro y Once, tardó más de 20 años en hacerse-agregó el arquitecto-. Y en gran medida se hizo por presión de los vecinos”.

La participación de la comunidad es clave para mantener las áreas verdes: “Palermo es muy grande y está bien mantenido. Pero también es cierto que hubo un compromiso fuerte de distintos vecinos y de organizaciones como Los Amigos del Lago”, afirma Borthagaray.