Todavía están libres los tres policías de la Ciudad que asesinaron a Lucas

Lucas Gonzáles está muerto. A sus amigos, el juez los mandó por las dudas 24 horas a un instituto de menores. A los policías que les tiraron a matar, que actuaron fuera de protocolo, que andaban de civil y en un auto sin identificación -nadie explica por qué razon-, que les mintieron a sus propios jefes y les plantaron un arma a los chicos, todavía no los detienen.

Están libres y sin pedido de captura en su contra, aunque es cierto que el Gobierno de la Ciudad los separó de sus cargos. “Bajaron así, como chorros, a robarnos. No se presentaron nunca como policías, salieron con una pistola, sin dar la voz de alto ni nada. MI amigo dobló y se escucharon cinco disparos”, dice Niven, uno de los chicos que iba en el vehículo.

El policía Gabriel Isassi, el oficial mayor Fabián López y el oficial José Nievas, todos agentes de la Policía de la Ciudad en la Comuna N°4, sin embargo no pierden el tiempo. Ya tienen abogado. Alfredo Oliván es un letrado que habitualmente defiende con su socio Martín Calvet Salas a policías en conflicto con la ley penal.

Ayer jueves, a la noche, el ministro de Justicia del Gobierno de la Ciudad, Marcelo D Alessandro, le envió una nota al juez Alejandro Cilleruelo, que interviene en esta causa. le pedía que detuviera de forma “urgente” a los policías para “evitar cualquier entorpecimiento de la investigación, garantizar el debido proceso y asegurar su normal desenvolvimiento”.

El juez de menores Alejandro Cilliruelo consideró este viernes que “la policía en una democracia no puede actuar bajo ningún concepto de modo subrepticio y sin debida identificación”. “Los únicos y verdaderos imputados en autos resultaban los policías”, concluyó en la resolución en el que se declaró incompetente para seguir investigando, ya que no hay menores acusados.