De qué se tratan los “convenios urbanísticos” con los que el gobierno planea minar de torres la Ciudad

Por Franco Spinetta. Diario Z

El blanqueo masivo mediante el cual el gobierno pretende que la Legislatura convalide con la aprobación de 11 convenios urbanísticos no tiene antecedentes directos, sobre todo por su magnitud. A lo largo de los años, el Ejecutivo impulsó cambios de zonificación -a través de largas discusiones legislativas- para permitir la construcción de torres en terrenos vacantes, pero evitó recurrir a la figura de los convenios.

Gabriela Muzio, arquitecta, especialista en normativa urbanística, explicó a Diario Z que los “convenios son una herramienta de gestión del Estado para que, dentro de acciones de eminente y predominante interés público y bien común, pueda resolver situaciones imprevistas, como reconfiguraciones parcelarias, intercambio de lotes o porciones de ellos”. “Sin embargo -aclaró Muzio-, acá vemos que se invierte la carga y son los privados los que planifican la Ciudad. Es el mercado inmobiliario el que, a su aires, propone y concreta su interés”.

Magdalena Eggers, integrante del Colectivo de Arquitectas, y especialista en normativa de la Ciudad, aseguró que este tipo de proyectos sólo persigue un objetivo “recaudatorio”. “Los Convenios Urbanísticos, también mencionados en el Plan Urbano y que figuraban con información detallada en Código de Planeamiento Urbano, fueron resumidos a un trámite en este Código (votado en 2018), en el que cualquiera puede transgredir las normas si la Ciudad ‘considera’ que es un beneficio”, agregó.

De alguna forma, lo que explican ambas arquitectas es que el gobierno está transformando la excepción en regla, la transgresión en ley. “Es una auténtica subasta masiva de metros cuadrados construibles, a través de la ‘venta de norma’ tergiversan esta herramienta para hacer normas a medida”, apuntó Muzio. “No hay plan y mucho menos participación de los y las vecinas en las decisiones que se toman y que afectarán al patrimonio construido y la identidad barrial”, añadió.

“Es una herramienta interesante cuando se plantean alternativas para el tejido urbano que favorecen a la Ciudad”, advirtió Eggers. Sin embargo, aclaró, “acá se están planteando como negocios inmobiliarios: otorgan más FOT (Factor de Ocupación del Terreno), más capacidad constructiva a cambio de plata. No ve a la Ciudad como un todo, con sus necesidades”, cerró.