Los cambios “especiales” que pide Larreta son “un blanqueo de obras irregulares”, dice el legislador Javier Andrade

Este viernes la Comisión de Planeamiento de la Legislatura porteña discutirá un “régimen especial de regularización de construcciones y obras”, impulsado por el Ejecutivo porteño. La norma legalizará obras cuya superficie construida excede el Código en hasta 5.000 m2. Esto significa que megatorres o grandes obras podrán ser llevadas a cabo en absoluta contravención al Código de Edificación y Código Urbanístico, que rigen la construccion en el ejido urbano.

El régimen de regularización de obras fue aprobado en primera lectura el 10 de diciembre de 2020, en la última sesión de ese año y estuvo estancado hasta esta semana. Es un hábito del gobierno de Juntos por el Cambio precipitar la aprobación de decenas de leyes controversiales en las últimas sesiones del años.

El legislador Javier Andrade, vicepresidente del bloque del Frente de Todos en la Legislatura porteña, opinó que la iniciativa es un “blanqueo de obras irregulares que beneficia a privados” y “no dará buenos resultados para la ciudad”. “Estamos hablando de edificios que normalmente no pueden regularizarse”, continuó y aclaró que este tipo de excepciones están previstas para obras que “no superen los 100 m2, es decir para alguien que se hizo un cuartito arriba”.

Ese mismo día Vamos Juntos buscará dictaminar otras tres iniciativas del jefe de Gobierno: la rezonificación de Costa Salguero para habilitar allí la construcción de edificios, el acuerdo con IRSA para levantar un nuevo barrio en la ex Ciudad Deportiva de Boca y los 11 convenios urbanísticos con empresas privadas que autorizan torres en parcelas donde no están permitidas.  

Todos los altos edificios proyectados sobre la Costanera Sur perjudican inexorablemente los humedales de la Reserva Ecológica.

“Es evidente que no querían avanzar con este tipo de proyectos en el marco de la campaña electoral porque hay bastante sensibilización respecto al tema”, comentó Andrade. 

Luego, dijo que hubo iniciativas similares “en otras épocas, en 1967 y 1984, que no tuvieron buenos resultados, porque cuando se exceden los casos excepcionales y se hace algo tan grande, no es beneficioso para la ciudad”. 

Por otra parte, consideró que la regularización beneficiará, por ejemplo, a “desarrolladores inmobiliarios que construyeron dos pisos de más en un edificio de 10 y que, pagando una multa, podrán regularizarlos y venderlos“.  

El diputado también señaló que en “reiteradas notas” desde el Frente de Todos se consultó al oficialismo porteño si había un diagnóstico sobre “cuántas obras y de cuántos metros” serían alcanzadas, pero no se recibió “ninguna información en ese sentido”.