Humberto Debat: “No hay indicios de una tercera ola de Covid pero siempre puede aparecer un cisne negro”

Por Franco Spinetta. Diario Z

El devenir de la pandemia está enseñando muchas cosas, fundamentalmente a no cantar victoria antes de tiempo. La prudencia domina el discurso público y también de los científicos que, como el virólogo Humberto Debat, enfocaron sus investigaciones a tratar de comprender el difícil comportamiento del virus que puso al mundo patas para arriba. Este mes, el Covid-19 recobró su virulencia en Europa, donde volvió a hablarse de restricciones y confinamiento. El surgimiento de una nueva variante (llamada Omicron) en Sudáfrica encendió los mecanismos de vigilancia para tratar de frenar una nueva ola de contagios mundiales.

Debat forma parte del Proyecto PAIS (Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica de SARS-CoV2), una iniciativa pública de vigilancia activa sobre las variaciones del Covid-19 y su diseminación en el territorio. Desde ese lugar, trabaja diariamente en el análisis del cuadro general y hace un repaso de los estudios científicos que incesantemente se producen alrededor del coronavirus.

“Es arriesgado especular sobre el mediano plazo: siempre hay incertidumbre porque hay factores difíciles de proyectar”, aclara antes de trazar un cuadro bastante alentador: “Lo que podemos decir es que estamos en un contexto epidemiológico muy favorable, con pocos casos y muchas personas vacunadas; esto sugiere una coyuntura epidemiológica razonable y no dramática en el corto plazo”. Sin embargo, Debat se ataja: “Pero todo puede cambiar y siempre estamos muy atentos a lo que pase con la curva de contagios y las notificaciones”.

¿Cuán preocupante es el repunte de casos que se está viendo en algunos distritos?

La situación epidemiológica en el país es estable. Hay baja circulación viral y eso se traduce en un amesetamiento, con pocos casos reportados en las últimas semanas. Esto contrasta con el pico de la segunda ola. Hubo indicios de suba de casos, pero luego fueron bajando. En los últimos tres o cuatro días, se observa un aumento en la cantidad de contagios, pero aún no podemos definir si estos datos significan un cambio de tendencia de la curva epidemiológica o simplemente es una compensación por el bajo nivel de testeos y notificaciones durante el fin de semana largo. En la Argentina, en contraste con la situación epidemiológica de Europa, la incidencia de casos es baja y la ocupación del sistema de salud está en mínimos desde el comienzo de la pandemia, con mortalidad muy baja. La situación coyuntural es favorable.

¿Cuánto puede impactar la enorme cantidad de personas que no se aplica la segunda dosis? ¿Qué se puede hacer?

Los porcentajes de cobertura a los que hemos llegado son realmente significativos, están por encima de los promedios observados en gran parte del mundo. En todo el país llegamos al 80% con una dosis y al 64% con esquema completo. En la Ciudad de Buenos Aires, este porcentaje es aún mayor. En el caso de mayores de 60 años, que es el grupo más vulnerable, los porcentajes aumentan al 90% y 85%, respectivamente. Son altísimos niveles de cobertura. También hay mucha cobertura en personas con comorbilidades. La campaña que se ha iniciado para las terceras dosis es correcta y no es incompatible con la inclusión de más rangos etarios a la vacunación general. Hay disponibilidad de vacunas. También un alto porcentaje de niños de entre 3 y 11 años inició el proceso de inmunización. Todo esto ayuda a mejorar las probabilidades de inmunización colectiva, que es el objetivo final.

El surgimiento de la nueva variante Omicron en Sudáfrica pone otra vez en debate la enorme disparidad de acceso a las vacunas entre países ricos y países pobres.

La campaña de vacunación está teñida a nivel global por la gran asimetría y desigualdad en el acceso a las vacunas. En África el promedio actual de vacunados es de alrededor del 10% de la población con una dosis y 7% con dos dosis. En África viven 1.200 millones de personas, muchas en situación de vulnerabilidad social y sanitaria, con problemas de infraestructura en salud. Del otro lado, hay países ricos que amarrocaron vacunas y dejaron expuestas a estas poblaciones. Esto hace que tengamos los problemas que están surgiendo: las poblaciones no inmunizadas funcionan como reservorios donde el virus puede replicarse sin limitaciones y donde eventualmente pueden surgir nuevas variantes. Este es el caso de la variante Omicron, que surgió en Sudáfrica. En ese contexto, hay una discusión ética: ¿qué están haciendo los países para inmunizar al mundo? Es imposible avanzar con la erradicación de la pandemia, si no se avanza con la inmunización global. En tanto existan regiones del mundo donde no haya procesos de inmunización por vacunas, habrá reservorios donde el virus puede mutar y estas mutaciones podrían generar variantes que no sean cubiertas por las mismas vacunas que los países ricos retienen. Es un tiro en el pie no considerar el alcance global de la pandemia y exacerbar el nacionalismo de las vacunas.

¿Qué se sabe de la nueva variante Omicron?

Es increíble, pero sólo pasaron cinco días desde la detección de la variante en una provincia de Sudáfrica y la denominación por parte de la OMS como “variante de preocupación”. En esta provincia, hubo un cambio de la tendencia epidemiológica. Los investigadores identificaron algunos resultados interesantes en los testeos de PCR, que tiene tres reactivos y uno estaba fallando. Hicieron la secuenciación genómica y observaron un impactante número de mutaciones respecto del virus detectado en Wuhan. En ese sentido, muchas mutaciones eran compartidas con otras mutaciones, pero algunas otras no habían sido advertidas. Esto estuvo acompañado de un empeoramiento de los datos epidemiológicos, con un aumento muy fuerte de esta variante en distintas regiones de Sudáfrica. Esto es lo que despertó preocupación. Ya hay casos importados en distintos países de Europa y Asia. Es decir, ya estaríamos viendo una expansión geográfica. Por eso los países deciden prevenir el avance de esta variante, con políticas de control, aislamiento para los ingresos internacionales.

¿Y sobre la efectividad de las vacunas?

Todavía no tenemos información fehaciente de que esta variante eluda la efectividad de las vacunas actuales. A priori, esto no sucedería. Tal vez pierdan efectividad en cuanto a la infección, pero mantenga su protección para casos severos, internación y fallecimiento.

¿Qué proyección hace para el verano y para el inicio del año que viene?

Es arriesgado especular sobre el mediano plazo. Siempre hay incertidumbre porque hay factores difíciles de proyectar. Lo que podemos decir es que estamos en un contexto epidemiológico muy favorable, con pocos casos y muchas personas vacunadas. Al mismo tiempo, hay un gran nivel de preinmunidad de la población asociado a infecciones recientes durante la gigantesca segunda ola que tuvimos. Esto sugiere una coyuntura epidemiológica razonable y no dramática en el corto plazo. Pero todo puede cambiar y siempre estamos muy atentos a lo que pase con la curva de contagios y las notificaciones. Siempre puede haber algún cambio, un cisne negro. Tenemos predominancia de Delta en la Argentina y eso puede favorecer un cambio de paisaje epidemiológico. Sin embargo, a la fecha, no hay indicios del inicio de una tercera ola. Estamos a la expectativa. Sí podemos comparar con el año pasado, cuando el piso epidemiológico fue muchísimo más alto, entre 5 y 7 mil casos diarios, en un contexto de apertura como el que tenemos hoy y sin vacunas. Si comparamos estas dos situaciones, es mucho más promisorio el escenario actual.