El mate, en general amargo, está presente en 9 de cada diez hogares argentinos

La yerba mate otorga beneficios para la salud por su “potente capacidad antioxidante” y efecto neuroprotector, a la vez que ayuda a controlar el peso corporal y brinda emociones relacionadas con la “compañía, la tranquilidad o la alegría”, aseguraron especialistas en Nutrición y del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en el marco del Día Nacional del Mate que se celebra este martes.

El mate es una infusión que forma parte de la identidad nacional ya que se encuentra en nueve de cada 10 hogares y en el 2020 el consumo interno alcanzó los 268,8 millones de kilos, según resaltó el INYM.

Entre sus aportes para la salud, desde el Instituto remarcaron su “potente capacidad antioxidante“, asociada a la alta concentración de polifenoles, un grupo de sustancias químicas que mejoran las “defensas naturales del organismo y lo protegen del daño celular”.

Además, la yerba mate ayuda a controlar el peso corporal; colabora en la prevención de enfermedades cardiovasculares; reduce los niveles de colesterol y previene la aparición de enfermedades crónicas de origen inflamatorio como el cáncer y la diabetes tipo II, precisaron desde el INYM

Otro beneficio que mostraron estudios científicos nacionales es la protección contra enfermedades neurodegenerativas, como Parkinson, a través de un efecto neuroprotector que fortalece la salud celular de las neuronas.

Nutricionalmente, el mate aporta vitaminas (principalmente del complejo B pero también A y C), que favorecen a que el organismo aproveche la energía que contienen los alimentos.

Además, contiene minerales como calcio, hierro, magnesio, fósforo, sodio y potasio, que contribuyen al correcto funcionamiento del organismo.

“La yerba mate se la ingiere como una infusión en diferentes momentos del día, el cual se va configurando junto a la ingesta de otros alimentos”, aseguró Laura Sansalone, del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.

Destacó que “más allá de sus beneficios nutricionales, el acto de consumirlo nos otorga diferentes emociones relacionadas a las actividades cotidianas, tales como compañía, tranquilidad, alegría, momentos de compartir con otros”.

Con la llegada de la pandemia, hubo que reconfigurar y adaptar la costumbre tan arraigada de compartir el mate. 

“Cada uno con su mate, nos cuidamos entre todos”, fue el lema de una campaña que lanzó el año pasado el Instituto Nacional de la Yerba Mate con el fin de concientizar a la población para tomar recaudos frente a la Covid-19.

El consejo era que el mate cebado fuera consumido de forma individual y los utensilios (mate, bombilla y termo) sean higienizados luego de cada uso.

A partir de la pandemia se registró un descenso del 25% en el hábito de compartir el mate, según un estudio conjunto de la Universidad Autónoma de Entre Ríos y de la Universidad Nacional de Rosario de octubre de este año.

Si bien el 71% lo sigue compartiendo, lo hacen sólo con su grupo familiar o conviviente, aunque la mitad de ellos volvería a los hábitos tradicionales finalizada la pandemia.