Los gremios docentes calificaron las pasantías obligatorias como “trabajo precarizado”

La propuesta de obligar a los chicos y chicas de quinto año de escuela secundaria a trabajar gratis en empresas como condición sine qua non para recibirse despertó una ola de indignación en muchos sectores.

En el caso de los docentes, tanto UTE-Ctera como Ademys, los dos gremios más representativos de los docentes de la escuela pública, sostuvieron que la decisión del Gobierno de la Ciudad “no contribuye al desarrollo de los jóvenes”, advirtieron que “la escuela secundaria no tiene este propósito” y acusaron al jefe de Gobierno de querer impulsar el trabajo precarizado de estudiantes.

“Desde el Ministerio (de Educación) impulsan el trabajo precarizado de estudiantes y la escuela secundaria no tiene este propósito. Tendrían que estar trabajando en la orientación e inclusión de los estudiantes en los circuitos de educación superior”, dijo a Télam Angélica Graciano, secretaria General de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE-Ctera).

Ambos gremios criticaron lo que entienden como “improvisación” sin tener prevista la implementación. Además, indicaron que no tuvieron “ninguna reunión ni trabajo en este sentido” previamente. “Está hecho para producir de titulares”, aseguraron.

Marisabel Grau, secretaria de prensa de la Asociación Docente Ademys, dijo a Télam que desde el gremio rechazan el “intento del gobierno de la Ciudad de llevar adelante prácticas laborales y pasantías en las escuelas secundarias desde el 2017 con la implementación de la Secundaria del Futuro”.

“De ninguna manera entendemos que la prioridad tiene que ser la inserción en el mercado laboral. Toda la reforma de la Secundaria del Futuro apunta a que los chicos se adapten a un mercado laboral precarizado, en el que no se requieren conocimientos específicos”, agregó Grau.

En este sentido, sostuvo que la escuela secundaria debe apuntar a potenciar “el pensamiento crítico y el conocimiento que contribuya al desarrollo de personas que puedan transformar la sociedad y aspirar efectivamente a un acceso a la Universidad y a los institutos terciarios”.

“Esto de ninguna manera contribuye a ello, sino todo lo contrario. Lo que hace es transformar a los jóvenes en mano de obra gratuita para distintas instancias laborales”, destacó.