El Instituto Vocacional de Arte reclama la devolución de parte de sus instalaciones, que ocupa un centro de jubilados

Por Franco Spinetta. Diario Z

El Instituto Vocacional de Arte (IVA) Manuel José de Labardén reclama hace años la restitución de una parte de la sede de Parque Chacabuco, que está ocupada por la Asociación Civil Centro Cultural y Recreativo para la tercera edad. Se trata de una larga disputa que incluye denuncias por presencia de asbesto, precarización laboral, falta de mantenimiento y un silencio sostenido por parte de las autoridades.

Institución centenaria y rara avis en la educación porteña, el Instituto Vocacional de Arte -“el Labardén” para quienes tuvieron la dicha de pasar por su aulas- fue fundado en 1913. Aunque enseña títeres, teatro, literatura, música, folklore, plástica, expresión corporal, cine, entre otras variadas disciplinas, su meta no es el aprendizaje de alguna cuestión concreta sino la “educación por el arte”, la ideología y orgullosa bandera de su orientación pedagógica.

El IVA depende del Ministerio de Cultura, más exactamente de la Dirección de Enseñanza Artística. A sus tres sedes -Parque Chacabuco, Garay (Constitución) y Pío Collivadino (Floresta)- asisten dos mil estudiantes. En Floresta y Parque Chacabuco funcionan dos jardines de infantes. En las tres instituciones se imparte un segundo ciclo para niños en edad escolar, que ingresan con siete u ocho años, con primer grado aprobado, y terminan a los 11, antes de comenzar séptimo de nivel primario. Después de ese respiro para que los chicos se habitúen a la secundaria, se abre el tercer ciclo para adolescentes que comienzan segundo año. Terminan a los 19, con una especialidad. Además, el IVA imparte un curso de capacitación docente en educación por el arte. Todo es gratuito.

Hace 30 años hubo un grupo de jubilados que pidió prestado un espacio de la escuela para reunirse y el instituto lo cedió. Vencido el plazo acordado, no fue restituido”, dice a Diario Z una docente con años de experiencia en el IVA. El espacio en disputa es un salón que además tiene asbesto en su construcción. “Desde entonces hemos sufrido muchos episodios de vandalismo, entraron a romper vidrios y otras cosas”, continúa. Como consecuencia de uno de esos hechos el techo sufrió una importante rotura, por eso cuando llueve el asbesto se desparrama. “No hemos tenido respuesta a los reclamos de devolución de este espacio, se hicieron muchos pedidos, se trató de conversar con la gente que lo ocupa, pero no hay caso, sólo hay silencio”, dice.

Los reclamos que la dirección había cursado insistentemente antes de la pandemia, se agudizaron con el correr de los meses. No es solo la usurpación del lugar: “Veníamos pidiendo por la precariedad de las instalaciones eléctricas, la reparación y mantenimiento de los juegos infantiles, la caída de mampostería”, cuentan a Diario Z.

La sede de Parque Chacabuco está sobre Curapaligue 1226. Es muy antigua, de hecho en sus orígenes fue un casco de estancia. Por eso mismo requiere un mantenimiento constante. “Sin embargo la última obra importante se hizo a principios de los años 90”, dicen los docentes, perplejos ante la indiferencia del MInisterio de Cultura.

Los reclamo del IVA llegaron recientemente a la Legislatura. La diputada Maru Bielli, del Frente de Todos, presentó un pedido de informes para que el Ministerio de Cultura diga cuáles fueron las gestiones que realizó para “recuperar ese espacio” para uso de la escuela.

“Tanto las autoridades de la institución como de la Dirección General De Enseñanza Artística han detectado diferentes necesidades de mantenimiento y reparación en las tres sedes. Sin embargo, las autoridades de la escuela no cuentan con información oficial sobre las tareas de mantenimiento y reparaciones que se realizarán”, apunta Bielli. Por su parte, la cooperadora hizo una presentación ante la Defensoría del Pueblo.

Los problemas se repiten en las distintas sedes: humedad de cimientos, problemas eléctricos, aulas sin ventilación que hoy no pueden usarse. Por ejemplo, uno de los salones de la sede Garay que se utiliza para dar clases de teatro. “La cooperadora se ofreció a abrir las ventanas, que están tapiadas, para que pueda ventilarse. Pero el ministerio ni siquiera contestó la solicitud: ni sí, ni no, ni tal vez, nada.”

La precarización, siempre presente

Otro de los deterioros que afectan la institución son las condiciones de trabajo de los docentes, muchos de los cuales están precarizados. Desde 2017 no hay titularizaciones y muchos trabajan bajo la figura de “docente interino”. No son titulares de las horas ni tienen los derechos laborales que otorga el Estatuto del Docente.

La sede de Parque Chacabuco tiene una conexión de Internet muy deficitaria, que no cubre todo el establecimiento. Esto dificulta constantemente los encuentros no presenciales, las tareas administrativas, las reuniones virtuales con familias y el funcionamiento institucional. “Es difícil trabajar… podemos adaptarnos, somos creativos, pero esto deja a la educación que nosotros ofrecemos en una situación de precariedad. Nosotros estamos ahí porque los alumnos y alumnas están ahí, pero parece que el menos interesado es la Ciudad de Buenos Aires”.

Diario Z se contactó con el Ministerio de Cultura para conocer si hay una respuesta a estas demandas pero no obtuvo respuesta.

Hace más de un siglo que el IVA educa a través del arte a generaciones y generaciones de niñas, niños y adolescentes. Tal vez por eso muchas veces los funcionarios proceden como si fuera una institución incómoda, sin objetivos que se puedan medir en ninguna prueba PISA, que valora y tiene como horizonte seguir apostando a las construcciones colectivas, a las grupalidades, a la empatía y a la resiliencia.