Con humor, tres infectólogos responden al dilema de estas fiestas: qué hacer con el pariente antivacunas

Por Franco Spinetta. Diario Z

Van a cumplirse dos años desde el inicio de la pandemia. Dos años que jamás olvidaremos. Y este 2021 cierra con relativa tranquilidad y una “sensación” de normalidad, a pesar del fuerte crecimiento de contagios registrados en las últimas semanas en la Ciudad de Buenos Aires.

Por eso, las reuniones familiares y entre amigos para las fiestas son un motivo de preocupación para los epidemiólogos, que salieron a recomendar el mantenimiento de ciertas medidas de prevención: juntarse al aire libre, usar barbijo, no compartir vasos. Y estar vacunado.

Esas recomendaciones no explican qué hacer con una duda presente en muchas familias: ¿qué hacer con el pariente no vacunado? ¿Se lo invita?

En la Ciudad los niveles de cobertura por vacunación son elevados (90% con una dosis y 80% con dos), pero todavía queda un remanente de antivacunas pululando por ahí. Y, por supuesto, tienen familia. Un cruce estadístico precario podría indicar que, debido al porcentaje de vacunados, es muy probable que los parientes del antivacunas estén vacunados.

No hay que invitarlo a ninguna reunión”, dice, tajante, Martín Hojman, infectólogo del Hospital Rivadavia.

Si no estás vacunado en forma completa, brindá por Zoom y tu regalo te lo mando por correo”, aporta Elena Obieta, infectóloga, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología y jefa de servicio en el Hospital Ciudad de Boulogne, en San Isidro.

“¡No hay que invitarlo!”, coincide, entre risas, la jefa del Servicio de Infectología Pediátrica del Hospital Italiano, Analía De Cristófano.

Los tres especialistas consultados por Diario Z consideran que las fiestas son un motivo de preocupación, sobre todo por la circulación viral vigente en la Ciudad y el relajamiento general que suele producirse en reuniones nutridas, con alcohol de por medio.

Hojman lanza una cruzada contra los antivacunas que deseen participar de los festejos de fin de año. “Le aconsejás que se vaya a pasar Nochebuena solo en la punta del cerro Uritorco para hacer un análisis de introspección y preguntarse por qué es así; o convencerlo de las bondades del buceo en aguas profundas antárticas; o decirle que va a haber un gran festejo de Navidad en el búnker de Milei”, bromea. Y agrega: “Mandale un mensajito por WhatsApp que diga ‘si el año que viene estás vivo y vacunado, por ahí nos vemos’”, agrega.

De Cristófano indica que, en caso de que se produzca la reunión entre familiares vacunados y no vacunados, lo ideal sería que el pariente antivacunas “se siente en una mesa aparte, al aire libre y que se lleve su comida. Aislarlo, que esté solo. O que se junten los vacunados con los vacunados y los no vacunados con los no vacunados”.

Obieta completa las recomendaciones: “Si el tío se emborracha, te ponés guantes, el barbijo que nunca deberías haberte sacado, lo acostás y esperás a que se duerma: bajo ningún concepto se le permite a los invitados hablar a los gritos y sin barbijo”. Y añade: “El vitel toné debe estar servido en los platos, al igual que toda la comida, nada de abalanzarse todos juntos sobre la ensaladera y tampoco se debe comer helado del pote de otro, ni tomarse los fonditos de las copas”.