Brote de covid en CABA: fuerte aumento de la demanda de testeos y de la atención hospitalaria

Por Franco Spinetta. Diario Z.

El fuerte incremento de los contagios de coronavirus en la Ciudad de Buenos Aires está empezando a tener su correlato en el sistema de atención sanitaria. Si bien todavía el porcentaje de ocupación de camas es bajo (5,4%), comenzaron a formarse largas colas en los centros de testeo y la demanda en las Unidades Febriles de Urgencia (UFU) creció de manera exponencial, según el relato de trabajadores recogido por Diario Z. El martes 21 de diciembre, por ejemplo, en el Hospital Tornú ingresaron 300 pacientes a la UFU con síntomas compatibles con el Covid-19. Pocas semanas atrás, había días con 20 consultas diarias.

Vienen personas con síntomas variados, diarrea, fiebre, dolor de garganta, falta de aire, pero muy pocos en estado grave”, contó Carolina Cáceres, enfermera del Tornú. “Los casos vienen aumentando fuerte en las últimas semanas”, informó. El domingo 19 hubo un aluvión de 200 personas en el Tornú, algo que llamó poderosamente la atención. Y el viernes 17, 260.

En tanto, un profesional integrante del plan DetectAr, que trabaja en los barrios porteños yendo a buscar al territorio los casos de Covid-19, describió como “crítica” la situación que están empezando a visualizar. “El plan Detectar tuvo un recorte muy grande, que se llevó a cabo entre septiembre y octubre cuando los casos cayeron mucho”, explicó. La demanda en puerta tiene que ver con pacientes sintomáticos, contactos estrechos y por el inicio de las vacaciones, ya que para viajar al interior te piden un PCR negativo.

“No tenemos la estructura para hacer frente a la demanda de testeos que se desató por el rebrote que estamos teniendo, gracias a la variante Delta”, dijo la misma fuente. La falta de personal en enfermería, médicos y bioquímicos se convirtió en un “cuello de botella”: “Estamos mandando una cantidad de estudios muy grande, con lo cual los resultados se ralentizan, por lo menos 72 horas”.

Una situación similar se vive en las UFU. Cáceres contó a Diario Z que, apenas bajaron lso casos, “hubo módulos que se desmantelaron, se quitó personal e incluso se quiso disminuir el horario de atención a la mitad”.

El crecimiento de los contagios convive, una vez más, con una marcada precariedad de los trabajadores. Registrados y contratados están descontentos por igual. Los trabajadores formales recibieron un aumento del 5% de aumento a fin de año, no remunerativo, y un bono de 8 mil pesos. Para los contratados que trabajan en las UFU y en el Plan Detectar, la renovación se hace mes a mes y los salarios rondan los 55 mil pesos. “Estamos trabajando a destajo y estamos muy cansados”, reconocen.

La respuesta del gobierno
“Estamos preocupados y ocupados”, reconoció el ministro de Salud, Fernán Quirós, al ser consultado por el brote de Covid-19 en CABA. Quirós indicó que el 16% de la población ya tiene la tercera dosis y defendió a ultranza la vacunación: “La doble dosis baja al 90% el riesgo de caer en terapia intensiva, por eso aumentaron 10 veces los casos y aumentó sutilmente el número de camas”.

En el sistema público porteño hay 25 pacientes en terapia intensiva y sólo ocho están con respiración mecánica. En el peor momento de la segunda ola, entre junio y agosto del 2021, hubo cerca de 280 personas internadas con respiración mecánica. “En la primera ola, entre 5 y 10 de cada 100 enfermos requería cuidado especial, hoy es de 0.5 a1 de cada 100”, dijo Quirós, al tiempo que descartó de momento nuevas restricciones: “Tenemos que poder retomar nuestras actividades con cierto cuidado, hay que tener criterio y sentido común, abrir la ventana y usar el barbijo”.